El bioetanol es, simplemente, etanol o alcohol etílico producido a partir de biomasa como maíz, como caña de azúcar o como plantas celulósicas. A partir de la fermentación, se obtiene un producto apto para su uso como combustible renovable. Como alcohol, es inflamable y tiene un alto índice de octano, lo que significa que resiste mejor la detonación del motor que la gasolina.
Esto convierte al etanol en un eficaz potenciador del octano en las mezclas de gasolina, lo que permite mejorar el rendimiento o la eficiencia del motor cuando este está diseñado para ello. En general, el bioetanol se valora como un combustible renovable de producción nacional que puede mezclarse con gasolina o sustituirla en motores compatibles.
Expertos de la Eeaoc presentaron experiencias para manejo de malezas en trigo, garbanzo y colzaSin dudas, este resulta un argumento más que valido para que todos los esfuerzos, -sean políticos, legislativos, económicos y financieros- sean dirigidos hacia esa dirección, y se potencie la producción y el uso de este biocombustible, totalmente renovable.
A raíz de ello, ayer Tucumán fue anfitrión de la II Cumbre del Bioetanol, bajo el lema, ”Impulsando el futuro del Bioetanol en Argentina”.
No debemos sorprendernos cuando muchos especialistas sobre este tema indican que el uso de etanol en el mundo tiene cada vez mayor importancia, ya que tanto los países productores, como también los consumidores, ven este producto como pilar en la descarbonización del planeta.
Todos sabemos que las emisiones de carbono siguen en aumento, y que del total emitido, entre un 20% y un 25% provienen del transporte en todo el mundo. Y también se sabe que el 75% de esto se lo lleva el transporte terrestre, casi un 25% el aéreo y el resto, muy ínfimo, el naval, por lo que es necesario tener en cuenta este aspecto.
Se realizó en Tucumán la II Cumbre de BioetanolMirar y analizar la historia nos indica que el etanol ya tiene muchos años. Su uso en motores de combustión interna se remonta al siglo XIX, ya que en 1876 Nikolaus Otto utilizó etanol para alimentar uno de los primeros motores, y el pionero automovilístico Henry Ford fue uno de los primeros defensores del etanol, ya que su Modelo T de 1908 podía funcionar con etanol o gasolina, y en 1925 Ford lo denominó “el combustible del futuro”, imaginando que se elaboraría a partir de materiales vegetales como frutas, maleza y aserrín.
El Glogal Centre for Green Fuels indica que las mezclas de etanol y gasolina existen desde las décadas de 1920 y 1930, cuando el etanol se usaba como potenciador del octanaje en la gasolina y que tuvo un gran crecimiento durante la escasez de combustible de la Segunda Guerra Mundial. Las industrias modernas de bioetanol despegaron realmente durante las crisis del petróleo de la década de 1970. Brasil lanzó su Proálcool (Programa Nacional de Alcohol) en 1975 para eliminar gradualmente la gasolina en favor del etanol de caña de azúcar. Para la década de 1980, millones de automóviles brasileños funcionaban con etanol puro, y el combustible de etanol llegó a cubrir brevemente más de un 50% de las necesidades de combustible para pasajeros del país. Esto también paso en Estados Unidos y en otros países que debieron afrontar la crisis petrolera.
La experiencia en Brasil con el bioetanol: “es una cuestión económica y de soberanía energética”En la actualidad, el etanol se mezcla con la gasolina en más de 60 países, y tanto su tecnología de producción como su infraestructura de consumo con los vehículos de combustible flexible y las bombas mezcladoras han madurado sustancialmente.
El bioetanol contribuye a la seguridad energética al sustituir una parte del consumo de petróleo por combustible de producción nacional, por lo que países con abundantes recursos agrícolas han utilizado el etanol para reducir su dependencia del petróleo importado.
Además, la industria del etanol también impulsa el desarrollo económico; en especial, en las zonas rurales. El procesamiento de cultivos para convertirlos en combustible añade valor a la producción agrícola y crea nuevas fuentes de ingresos para los agricultores. Genera empleo en la agricultura, la logística y la biorrefinería y cumple un importante papel en el desarrollo y la revitalización rural. La producción de etanol puede dinamizar las pequeñas poblaciones al proporcionar un mercado para los cultivos locales y coproducir valiosos subproductos (como granos de destilería para la alimentación animal), impulsando así negocios relacionados como la biogeneración.
Nueva ley de biocombustibles: el sector del bioetanol prepara un "plan B" si no hay acuerdo en el biodiéselLos analistas del sector señalan que el etanol fomenta la independencia energética, reduce las emisiones contaminantes y, al mismo tiempo, impulsa las economías rurales. Además, como combustible renovable, el bioetanol tiene una gran importancia medioambiental: recicla el carbono atmosférico mediante los cultivos y su combustión es más limpia que la de la gasolina, factores que contribuyen a su papel en la mitigación del cambio climático y la mejora de la calidad del aire. Por supuesto que cumpliendo con todos los requisitos que necesita una producción agroindustrial sustentable y amigable con el ambiente.
Especialistas del bioetanol están convencidos de todo lo dicho, por lo que urge hacer el mayor esfuerzo para lograr de una vez por todas poner la producción de bioetanol en el camino del crecimiento y desarrollo de un país y de una región.